Para mí la fotografía es un rito,  un momento en el cual me adentro en un estado que no habito cotidianamente… despejar mi mente y centrar mi atención e intuición en las cosas que tienen un real valor para mí, un valor que incluso yo desconozco, cuando estoy en medio de este ritual, la luz; las texturas y la naturaleza, toman otra dimensión… una dimensión en donde mis  ideas e intenciones no son relevantes.

En este diálogo, el cuerpo desnudo es trascendente como un símbolo de transparencia, de retornó a lo primario, y de atemporalidad, lo importante es la intuición y las emociones, aun cuando estas no sean claras, ni literales.-- Intento capturar ese diálogo que se establece entre mi mirada, la modelo, lo místico y la naturaleza, intentó capturar ese instante en una fotografía y lograr extraerlo del tiempo, para establecer de alguna manera su trascendencia en términos espirituales y atemporales.

 

Cada imagen es una búsqueda de retornar al silencio para intentar reconocer todo aquello que lo más íntimo de mi busca, manifiesta y refleja, todo eso que no es palabra ni discurso,  mi relación con el mundo, la vida, lo místico y lo divino que habita entre nosotros los vivientes, es intentar capturar una fracción  de todo aquello que somos y que no intenta ser otras cosas, la metáfora del transitar y encontrar en la vida. Creo que las miradas más intensas son siempre aquellas que observan hacia dentro, hacia ese punto donde todo converge y genera,  donde  nada, siquiera el pensamiento entra, ese espacio sin bordes, el principio y fin de toda reflexión y emoción, el sutil enlace en donde todo se diluye y mezcla  con lo divino.

El encuentro de dos pieles desnudas, la piel de la tierra y la piel del humano, transparentes y vivos, es una forma de retorno al primer hogar materno, un regreso a lo primario de la vida, antes de las ideas y las palabras se encuentra todo eso que nos forma.

Todo se encuentran siempre a un paso de lo íntimo, un paso dentro o fuera,  el temblor de las almas y los mitos que nos agrietan, una y otra vez la búsqueda de todo eso que nos une y nos aleja, visitantes de nuestras propias ropas y  hábitat, aparentemente blindados tras frágiles y complejos signos, espacios y hábitos. Creo que somos todos tan cercanos e iguales en las diferencias que nos unen… que nos unen a los extremos opuestos y  a la distancia de no sentir y sentir  sin querer quizás lo mismo.

“Cuando cierro mis ojos la mente y el tiempo despliegan sus antiguos trucos para confundir los sueños y la realidad...cuando abro mis ojos la mente y el tiempo despliegan sus antiguos trucos para confundir los sueños y la realidad…ahora la sospecha frente a lo perecedero y lo irreemplazable”

Martín Navarro.

For me, photography is a rite, a moment in which my mind enters a state in which I do not live daily ... clear my mind and focus my attention and intuition on things that have real value for me, a value that even I don't know, when I am in the middle of this ritual, light, textures and nature take on another dimension, a dimension that has no relation to my intention or my ideas.

In this dialogue the naked body is transcendent as a symbol of transparency, from backward to the primary and from timelessness, the important thing is intuition and emotions, even if these are not clear or literal, intuition and emotion are paramount in my photography both in the realization and in the reading, I try to capture that dialogue that is established between my gaze, the model, the mystical and nature, I try to capture that moment in a photograph and somehow manage to extract it from time to establish in some way its transcendence in spiritual and timeless terms.

Each image is a search to return to silence to try to recognize everything that is most intimate in my search, manifests and reflects, all that is not word or speech, my relationship with the world, life, the mystical and the divine that the living lives among us, is to try to capture a fraction of everything that we are and that does not try to be other things, the metaphor of traveling and finding in life. I think that the most intense looks are always those that look inwards, towards that point where everything converges and generates, where nothing, even thought enters, that space without borders, the beginning and end of all reflection and emotion, the subtle link in where everything is diluted and mixed with the divine.                                                             

The encounter of two bare skins, the skin of the earth and the skin of the human, transparent and alive, is a way of returning to the maternal origin, a return to the primary of life, before ideas and words meet all that forms us. 

 

Everything is always a step away from the intimate, a step inside or outside, the trembling of souls and the myths that crack us; again and again the search for all that unites and separates us, visitors of our own clothes and habitat, apparently armored behind fragile and complex signs, spaces and habits. I think we are all so close and equal in the differences that unite us ... that unite us to the opposite extremes and the distance of not feeling and feeling without wanting perhaps the same.

 

​“When I close my eyes the mind and time display their old tricks to confuse dreams and reality ... when I open my eyes the mind and time display their old tricks to confuse dreams and reality ... now the suspicion in the face of what perishable and irreplaceable.”

Martín Navarro.

 

Martín Navarro , Fotógrafo Artístico / Artistic photographer / künstlerischer Fotograf  / Viña del Mar, La Serena, Valle del elqui, Chile / www.martin-navarro.com